La
estructura familiar ha experimentado un gran cambio en los últimos años.
La
familia tradicional ha estado formada siempre por el padre, la madre y los hijos, es decir, primaba un modelo nuclear. En
la sociedad actual, se han producido cambios: puede estar formada por dos
hombres, dos mujeres, una mujer con hijos e incluso un hombre con hijos. ¿Cuáles
han sido las causas para que se
produzcan estos cambios? El acceso de la mujer a la educación y al mundo
laboral, la ley del divorcio, las técnicas de reproducción asistida,
matrimonios homosexuales, etc.
Vamos
a analizar algunos de ellos:
Con
relación al divorcio, desde 1981, fecha en que se promulgó la ley del divorcio,
cada vez es mayor el porcentaje de divorciados. En España, actualmente, se
producen casi 7 rupturas por cada 10 matrimonios y cada vez se tramitan más (la
cifra se ha duplicado en los últimos diez años), según pone de manifiesto el
último informe sobre la evolución de la familia en España, que ha presentado el
Instituto de Política Familiar en 2016 (IPF).
Respecto
al acceso de la mujer a la educación y al mundo laboral, los roles que
tradicionalmente tenía asignados (ocuparse de las tareas domésticas y del
cuidado de los hijos) se han diversificado. Cada vez se ven más abuelos recogiendo a los niños en la puerta de los
colegios; incluso los propios hermanos, ya sean mayores o estén en el mismo
centro, los esperen a la salida y se contratan a personas para que se ocupen de
la limpieza de la casa. Aunque en bastantes ocasiones, la incorporación de la
mujer al mundo laboral ha originado que recaigan más responsabilidades sobre
ella, y sobre todo cuando además de trabajar fuera de casa tiene que seguir
estudiando para lograr una estabilidad.
Como
observamos el papel de la madre ha cambiado pero ¿qué ha pasado con el rol del
padre? La respuesta de clase ha sido que también ha cambiado y es cierto, pues el hombre aportaba
dinero y actualmente los hombres también
colaboran en casa realizando tareas domésticas; van a buscar a sus hijos al
colegio, asisten a las reuniones o actos
de fin de curso; responden ante las llamadas de atención… Se han “igualado” en
esos aspectos.
Sin
embargo, hay varias experiencias de familiares y conocidos muy cercanos, en los
que el divorcio y el cambio de papeles ha sido negativo.
Caso A:
Conozco
a una chica cuyos padres se separaron cuando tenía 3 años. Su madre estaba
embarazada de su hermana y se mudaron con los abuelos por una serie de
circunstancias. Esas niñas se han criado con sus abuelos durante 15 años; han
sido ellos y su madre (junto con tíos y primos) los que las han sacado
adelante. La madre ha tenido que asumir los dos roles porque el padre se
“desentendió” en ciertos aspectos y la relación del padre con la madre y las
hijas nunca fue buena; de hecho, actualmente si se hablan las hijas y el padre
es gracias a la abuela paterna.
Caso B:
Otro
caso similar, en el que el padre también se desentiende, es el de una amiga de
mi madre, que tiene tres hijos. La mayor no se habla ni quiere saber nada del
padre, el mediano va cuando quiere y el pequeño, en cambio, va cuando le
corresponde. Pero ha sido la madre otra vez, junto a su familia, la que se ha
ocupado de sus hijos. La madre, desde hace 6 años, tiene una nueva relación con
un hombre también separado y que visita de forma esporádica a su hija. Su
pareja ha asumido el “papel de padre” y han formado una nueva familia muy
feliz.
Caso C:
Una
conocida de mi madre, que tiene una niña de 8 años, ha pasado por una
separación. En este caso, aunque el padre asume los gastos de lo que le
interesa, cuando se lleva a su hija, la deja sola en casa y se va al bar a
tomar algo.
Aunque
conozco casos similares, no sería justo generalizar y “que paguen justos por
pecadores”. Al igual que hay ocasiones en las que es la madre quien saca a sus
hijos adelante, hay otros en los que es el padre quien se encarga de ello. Solo
me viene a la mente uno y es el de una amiga mía a la que conozco desde los 10
años y cuya historia y problemas me sé perfectamente.
En
este caso, sus padres se separaron, pero el padre hace de padre y madre. Por
una serie de razones afectivas (y no monetarias) las hijas decidieron que el
padre tuviera la custodia. La madre inició una nueva relación y se fue con él a
vivir a otro lugar. A sus dos hijas solo
las ve tres veces al año y se limita a pasarles la manutención.
Sin
embargo, hay matrimonios divorciados que comparten esa responsabilidad.
Con
respecto a las familias monoparentales, conozco un caso de una mujer sin pareja
que ha decidido adoptar a un niño.
En
relación a las familias homoparentales, sé de un caso en el que dos hombres se
han casado y tienen previsto adoptar a dos hermanos. O el caso de personajes famosos en los que han
contratado un vientre del alquiler para tener descendencia (Miguel Bosé y Kiko
Hernández entre otros).
Fuente:
Rius, M. (2016). En
España se producen casi siete rupturas por cada diez matrimonios. La Vanguardia.
Recuperado de http://www.lavanguardia.com/vida/20160511/401719329516/natalidad-divorcio-matrimonios-evolucion-de-la-familia-en-espana.html

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