jueves, 30 de marzo de 2017

El acoso escolar y el aspecto emocional


     El acoso escolar, también conocido últimamente como “bullying”, es un problema muy grave en la sociedad actual.

     Este asunto que ahora “está muy de moda” ha estado presente desde hace tiempo. Siempre ha existido el típico gracioso que se metía con el físico. Calificativos como gafotas, cuatro ojos, gorda… son los que nunca se dejan de utilizar. Sin embargo, comparando el pasado con la actualidad, mi madre afirma que es cierto que antes había acoso, pero que era mucho menos agresivo o frecuente que ahora.


     En mi familia, mi hermana ha tenido la mala suerte de sufrir “bullying”, concretamente durante el año pasado. A principio de curso, unas compañeras suyas se dedicaban a robar material escolar de las mochilas del aula. A mi hermana ya le habían quitado un par de cosas y  ella y sus amigas tenían una ligera idea de quiénes podían ser las responsables. Tras varias visitas sin respuesta al despacho del director y el continuo robo de materiales, mi hermana decide enfrentarse a sus compañeras y pedirles que le devuelvan todo su material. Estas, se ponen a la defensiva y niegan ser las autoras. La reacción de mi hermana fue abrir el estuche de una de ellas y  sacar un “tipex”, que resultó ser el suyo (ella lo había marcado con la inicial de su nombre). Desde entonces, hubo un continuo acoso por parte de ellas hacia mi hermana (nunca le dejaban hablar, se dirigían a ella con tono despectivo e insultos…). Esta actitud, que en principio puede parecer normal por haberles dejado en evidencia, fue agravándose; por ejemplo, en una excursión, cuando iban en el autobús cantaban canciones que aludían a ella ridiculizándola, o el día del Valle, que la llamaron por teléfono y la insultaron. Aunque mi hermana ya había hablado con el director y mi madre se había reunido con él, fue tras este suceso cuando el director mantuvo una conversación con toda la clase y la conclusión a la que se llegó fue que mi hermana estaba siendo acosada. La actitud de todas las acosadoras, a excepción de una, fue rectificar. Finalmente, ya nadie la acosa.

     En los últimos años, han sucedido varios casos de acoso extremo, llevando al suicidio como en el caso de Lucía, una chica que lo anunció por una red social y cuyo vídeo se hizo viral, o un chico de Colombia y otro de España (Murcia).

     Una de las soluciones a este problema ha sido la creación  de  un teléfono contra el acoso escolar, que empezó a estar operativo desde el 1 de noviembre del año pasado. Funciona las 24 horas del día, de forma ininterrrumpida y las llamadas serán atendidas por profesionales de psicología, juristas, sociólogos y trabajadores sociales. Los destinatarios son los alumnos, padres, madres y tutores legales, profesores, equipos directivos y personal de los centros docentes, en general cualquier persona que tenga conocimiento de casos de malos tratos o acoso en el ámbito escolar, tanto dentro como fuera del centro. Se incluyen también los casos de ciberacoso, a través de internet, móviles y redes sociales, así como el ámbito internacional en centros en el exterior, centros de convenio y programas internacionales.  Las llamadas son anónimas y gratuitas, además que no aparecerán en la factura.

     
     En Castellón, por ejemplo, el 20 de enero de este año han celebrado unas jornadas en el colegio de psicólogos de la Universidad de Valencia contra el acoso escolar en cualquier edad y cualquier tipo de acoso.  Al mismo tiempo, han iniciado una campaña llamada “Nada será igual” para concienciar y sensibilizar a través de las pantallas.

     Algo que me ha llamado especialmente la atención ha sido la creación de una especialidad para tratar estos temas. Cada colegio contará con un especialista en acoso escolar para reducirlo y eliminarlo:

     “Educación va a «incorporar y reforzar los conocimientos y competencias requeridas relativas a la convivencia escolar» en las oposiciones de acceso a la carrera docente, tanto en el temario como en las práctica”. “Habrá itinerarios de desarrollo profesional en esta materia y quien quiera ser director tendrá más puntos si en su programa promueve la lucha contra la violencia en las aulas.”(El Mundo).

     No sé qué es lo que ha podido cambiar, pero sí sé que tenemos que poner solución a este problema. Y si lo conveniente es que  haya especialistas en este tema, pues que así sea. No creo que de esta forma se menosprecie la figura del docente, simplemente lo veo como una ayuda extra. Si se cuenta con especialistas en psicología, ellos tendrán más técnicas o métodos para corregir ese componente emocional que les “falla” a los acosadores: la empatía. Si no nos ponemos en el lugar del otro es muy difícil entender a los demás y seguiremos haciéndoles daño porque nosotros no sufrimos y no nos importa que los demás sí lo hagan. Esto me recuerda a un aspecto comentado en clase hace aproximadamente dos semanas: la inteligencia emocional.

     Y es que si falla lo afectivo, falla todo.


Fuente:
Por una provincia libre de acoso escolar. (2017). Diputación de Castellón. Consultado el 30 de marzo de 2017. Recuperado de http://www.dipcas.es/es/actualidad/por-una-provincia-libre-de-acoso-escolar

El Mundo,. (2017). Bullying y problemas de apego guiarán el congreso de psiquiatría infantil de Castellón. Consultado el 31 de marzo de 2017. Recuperado de http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/castellon/2017/03/31/58de1a3c268e3e93028b456e.html

Sanmartín, O. (2017). Cada colegio tendrá un docente dedicado a evitar el acoso escolar. El Mundo. Consultado el 30 de marzo de 2017. Recuperado de http://www.elmundo.es/sociedad/2017/03/25/58d57dfa468aeb4c7d8b45e5.html

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